lunes, 20 de mayo de 2013

Jochy Muñoz y la Danza Universitaria

Danza universitaria o Qué bailamos en el Campus o Mi acto de constricción o Mi mea culpa
Por Jochy Muñoz



(El presente texto fue leído en el conversatorio que dio inicio al III Festival Interuniversitario de Danza, organizado por el Dept. de Extensión Cultural, de la Universidad APEC., el jueves 2 de mayo de 2013, a las 7:00 p. m., en el Auditorio Leonel Rodríguez Rib, de la citada Institución. En la actividad de esta noche participaron, además, la artista visual Mónica Ferreras, quien trató sobre el arte moderno, y el actor y crítico, Jorge Mendoza, quien leyó un texto titulado Danza contemporánea dominicana: Sus creadores e intérpretes. La dirección artística del Festival estuvo a cargo de la profesora Soraya Gallardo, Directora del grupo de danza anfitrión.)

Es habitual que cuando alguien se entera de que me muevo dentro de las artes, y, específicamente, dentro de la danza contemporánea y del Performance Art, me pregunten que qué es eso de danza contemporánea; que si es lo mismo que danza moderna; que si es jazz; que si el hip hop es danza contemporánea; que si la música que se emplea es la misma que se toca en las discotecas, esto es, la llamada "música americana"; que si el performance es danza también, o que si es teatro.

a esta ensalada se le viene ahora a agregar algo que desde hace un tiempo quería conversar con alguien interesado, pero que hasta hoy no lo había hecho. Este nuevo ingrediente es: la danza universitaria.
 Alguien me pudiera decir ¿qué entiende por danza universitaria? ¿Qué caray es eso? Ahora soy yo quien pregunta.

¿Podríamos imaginar que la danza universitaria, al igual que la danza moderna, la contemporánea, el butoh, el flamenco, el ballet, el reggetón, el gagá... sería otro tipo de danza con sus características específicas, tal y como los tienen estos tipos que acabo de mencionar?

 Es oportuno señalar, con el permiso de los que tienen claro esto, que lo que diferencia a un tipo de danza de otro, es lo que se ha dado en llamar "códigos de movimientos". Así, si vemos a una o más personas bailando, y aun sin escuchar la música, podríamos saber qué están bailando.
 Se podría dar el caso que no pudiéramos identificar qué tipo de baile es el que practican, pero sí, por lo menos, podríamos aseverar que no es algún otro tipo que sí conozcamos.



 Así, podemos afirmar que todo baile, sea cual sea, tiene su característica forma de moverse, de desplazarse en el espacio-tiempo; de manejar la energía de un modo determinado; de mostrar al cuerpo de una forma que le es propia a ese tipo de manifestación danzaria.
 Para aterrizar y referirnos a la danza universitaria, veamos primero, en líneas generales, la ubicación de los diversos tipos de danzas existentes, en función de los grupos humanos en que se dan. Esto nos permitirá poner orden ante esta variedad de cosas que se nos presenta, o sea, en esa ensalada  dancística arriba mencionada. Echaremos mano a una clasificación que no es exclusiva del campo de la danza, sino, de la Antropología.

La folkloróloga argentina Isabel Aretz, señala que "los distintos grupos de aborígenes latinoamericanos, las naciones africanas y asiáticas, entre otras, presentan características tan disímiles, que nos hacen ver cómo nuestra cultura no es sino una más dentro de la gran variedad de culturas". Es lo que Goldeweiser, antropólogo ucraniano, ha puntualizado al decir que: "El hombre es uno y las civilizaciones muchas".
Si por cultura entendemos todo lo que el hombre y la mujer hacen, se puede afirmar que todos los hombres y mujeres tienen cultura, por cuanto estos siempre hacen cosas. De ahí que, desde el punto de visto antropológico, es totalmente desacertado, por falso, decir frases tales como que "Fulano es un hombre inculto'', o "Tal país es más culto que tal otro"

 Todo el mundo es hacedor de cosas; todo el mundo tiene cultura... lo que varía es el modo en que esas cosas se manifiestan acorde al grado de sofisticación que van alcanzando.
 Para fines de estudio, la Antropología divide ese hacer del pueblo, o sea, la cultura, en tres tipos:
 1) Cultura folklórica
2) Cultura de masas
3) Cultura académica

La primera, de base oral-tradicional, pervive no sólo en comunidades aisladas, sino también en las grandes ciudades, siendo detentada aun por personas cultivadas académicamente. Esta cultura folklórica incluye cosas tales como, la farmacopea tradicional, las supersticiones, la práctica de danzas folklórica, las creencias mágico-religiosas, las construcciones artesanales de viviendas, el compadrazgo... Es una cultura producida por el pueblo, mismo consumidor de ella. Es importante resaltar, que en ella prima la conservación de sus elementos tradicionales.
 La cultura académica, por su parte, constituye el acervo fruto de los conocimientos letrados, científicos, contemporáneos de las comunidades.

Es la llamada "cultura occidental". La encontramos en las instituciones académicas y artísticas, e incluye todo el compendio de los saberes y de las manifestaciones más sofisticadas de las artes. Entre estas últimas citamos, el bel canto, la música sinfónica, las grandes obras arquitectónicas, la danza moderna, el ballet, la danza contemporánea, los grupos de proyección folklórica, el jazz, los diseños de modistos, la programación de los vuelos espaciales, la investigación de vacunas... Es un tipo de cultura producido por científicos, intelectuales y artistas.

Es importante acotar, que en estos dos tipos de culturas mencionadas (folklórica y académica), se mueve un gran número de artistas aficionados, que aun sin tener la preparación necesaria, tratan de realizar sus ejecuciones o producciones según las pautas de aquellas, y que logran un buen o mal remedo de lo propuesto.

He dejado para último referirme a la cultura de masas, Mass Media o cultura populista, como muchos le llaman. En ella estamos todos inmersos. Es la cultura que propician los medios de comunicación de masas, conformando una cultura sui generis, de acuerdo con el mundo tecnificado, el comercio y la moda.

Ella se nutre de elementos tomados de los otros dos tipos de cultura (folklórica y académica), y los conjuga de una forma tal acorde a sus propósitos, tendiendo, a la larga, a avasallarlas. En la cultura de masas encontramos cosas tales como, los objetos industriales con preponderancia del material plástico, las casas fabricadas en serie, las telenovelas, las revistas banales y pornográficas, los espectáculos de los hoteles, los grupos de bailes de la televisión, ropa fabricadas en serie, los cantantes de modas impuestos por una fuerte promoción, los bailes del momento... Es una cultura producida para que el pueblo la consuma.

Como vimos, en los tres tipos de cultura encontramos arte, encontramos danza. ¿Es la misma danza? ¿Hay diferencias? ¿Similitudes? ¿Varían las intenciones? La diana, es decir, la audiencia a la que se apunta ¿es la misma?
 Recordemos que la danza folklórica es producida por el mismo pueblo que la práctica, esto es, es hecha para su consumo propio. No se realiza con la finalidad de ser vista como espectáculo. Por su parte, la danza cultivada dentro de la cultura académica, es producida por artistas, y contrario a la folklórica, para ser vista por un público que gusta de tal o cual estilo escénico. Los ejecutantes son artistas entrenados arduamente para ese propósito.

 Como ya expresamos, la Mass Media, toma esto o aquello de esas otras dos culturas y lo conjuga para hacer un espectáculo, que al igual que en la académica, sea bien ensayado, con bailarines entrenados, con recursos teatrales apropiados, con vestuario cuidado... pero magnificado para conseguir una producción deslumbrante, apabullante, que haga que el público se conforme con lo meramente visual, sin cuestionarse nada más allá del deslumbrón.

 En ocasiones, se pretende poner en escena una producción que hable de tal o cual cosa... de la dominicanidad, p. ej., pero orquestado todo de manera simple, sin complicaciones, sin que el público tenga que realizar ningún tipo de lectura, tratando de que éste se sienta lo más complacido posible. La divisa de estos espectáculos de la cultura de masas es, precisamente, la "concesión al público".

Hay que estar claro, el público siempre ha gustado de este tipo de espectáculo, y los seguirá haciendo. No hay por qué emprenderla contra ellos, satanizándolos, sino, viéndolo como un medio de subsistencia de muchos, artistas y técnicos teatrales, mismos que muchas veces son los que trabajan en proyectos de mayor compromiso artístico, en los que con otro lenguaje, se resaltan otros valores de la condición humana.

Recordemos que la industria del entretenimiento de la cultura de masas se apropia también de muchos elementos nacidos dentro del seno de ciertos sectores de la sociedad urbana, que  corresponden a su particular dinámica interna, por lo cual serían intransferibles a otros sectores de la sociedad. Tal es el caso de los bailes urbanos.  Se podrá copiar todo lo externo (los gestos, la vestimenta, el modo de moverse…), pero lo que originó tales elementos culturales y el sentir de sus practicantes, no. Es sabido que muchos de los bailes urbanos de moda en nuestro país, nacieron en calles de ciudades norteamericanas.

Naturalmente, el impulso que la industria del entretenimiento le ha dado a esas manifestaciones musicales y danzarias, ha hecho que las mismas hayan explosionado, prácticamente en todo el mundo.
Las instituciones educativas, no importa el nivel ni el género de lo que impartan, pertenecen a la cultura académica, y, por tanto, ofrecen una educación formal a los estudiantes, en contraposición a la educación  informal, propia de la cultura folklórica, y ajenas, también, a las veleidades momentáneas de la cultura de masa. Muchos de esos centros académicos tienen en sus organigramas agrupaciones artísticas, ya de carácter formativo ya de apreciación ya de entretención.

Las universidades, como casas de altos estudios, han de tener una línea claramente definida de su carácter académico, formal, que induzca a los estudiantes a producir pensamiento, tanto en la vertiente de la ciencia, en la de la tecnología como en la de las humanidades. Y las artes no han de escapar de este objetivo de producción de pensamiento.
El término "danza universitaria", como tal, no es muy empleado en nuestro medio; en cambio, el de "teatro universitario", si bien ya no lo es tanto, sí lo fue en décadas pasadas. Recordamos que durante los '80 el Teatro de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, se abocaba a una serie de montajes que respondía a una línea política e ideológica, muy alejada de cualquier presentación complaciente para agradar a amigos y familiares de los integrantes de la agrupación. No recuerdo ningún caso, en nuestro país, en el que las actividades de los grupos de danza hubiera tenido la misma incidencia como factor cuestionador de la realidad, tal como lo ha tenido el teatro.

En la actualidad, empleamos el término "danza universitaria" para designar  a cualquier agrupación de baile, del género que sea, adscrita al departamento correspondiente que se encargue de los asuntos cocurriculares de ese centro de estudio.

Dijimos, anteriormente, que la cultura de masas tendía a absorber cuanto le sea posible de las demás manifestaciones culturales de la sociedad, aligerándolas, banalizándolas, desestimando cualquier elemento que le resulte engorroso y que requiera que el público se enfronte consigo mismo y con su entorno. Busca, en todo momento,  homogeneizar gustos y estilos de vida.

Sería penoso… desalentador, que las agrupaciones de los centros educativos, de los clubes barriales, de los centros culturales devinieran… se conformaran a la imagen de las agrupaciones propias de la industria de la entretención. Ambas cosas pueden coexistir, pero en sus espacios propios; incluso podrían practicar igual género o estilo de danza, ya que lo que establecería la diferencia entre ellas, sería ese carácter de búsqueda, de cuestionamiento, de asunción  de su propia realidad e identidad,  a que deberían abocarse los grupos culturales.

Por un momento, mientras escribía este texto, me sentí triste, pero luego me pregunté por qué, si en realidad estar escribiéndolo era alentador. Alentador porque lo sentí como  mi acto de constricción; un mea culpa por mi cómoda posición ante el estado de cosas; un mea culpa por no hablar; un mea culpa por hacerme de la vista gorda; un mea culpa por no compartir mis inquietudes; un mea culpa por no contribuir a visibilizar  lo que subyace bajo el oropel.

Y una vez experimentado eso, creció mi entusiasmo de saber de la cantidad de jóvenes deseosos de bailar, cantar, actuar, pintar, hacer performances, hacer videos… Tenemos materia prima. ¿Qué falta hacer? Leer, leer, leer, leer… asistir a conciertos, a funciones de danza, al cine, a exposiciones de artes visuales, y luego, y siempre, reflexionar y hablar de esas experiencias, contrastando criterios, lo que nos llevará a todos a ampliar nuestra visión del mundo, en general, y de la danza en particular.    

¡Muchas gracias, y buenas noches!

                                                       Jueves 2 de mayo de 2013
                                                Santo Domingo, Rep. Dominicana

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