Mostrando entradas con la etiqueta Desde mi Butaca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Desde mi Butaca. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de diciembre de 2018

TINGO, EL MUSICAL DE DESBORDANTE CALIDAD Y DIGNIDAD


Por: Luisa Rebeca Valentín
Santo Domingo. Antonio Melenciano es ciertamente un hombre audaz, seguro de sí mismo, de su inmensa capacidad creativa y determinación. Ha presentado el musical "Tingó", el primero basado en una historia real, conmovedora y dominicana.

Antonio, un profesional de las artes con gran disciplina, versatilidad, talento y dedicación se embarcó en este grandioso proyecto, del cual es autor, dramaturgo y creador de la música utilizada. Está inspirado en la vida de Florinda Soriano, Mamá Tingó", una mujer campesina y luchadora que perdió su vida en las luchas por defender el derecho de los campesinos a labrar la tierra. 
Un ícono.

Felicito a Antonio Melenciano por este gran trabajo. Hice una vez un montaje sobre la vida de Tingó, de cuyo personaje no hay muchos datos. A Antonio debe haberle tomado años dar con toda la información que maneja e incluye en el musical y que logra agrupar con éxito en una puesta en escena dinámica, moderna, pero respetuosa de la historia. Aprovecha la versatilidad del elenco que escogió y la capacidad de cada uno de ellos para devolvérnoslos a escena con distintos roles, aprovecha así su talento y trabaja a la vez con una cantidad menor y más manejable.


Una de las grandes luces del espectáculo es su escenografía, obra de Noé Vásquez Sterling, sencilla y transformadora; funcional y apegada a los conceptos necesarios para el montaje, al momento de la historia y al campo. Lidia Ariza, a pesar de que no logra sintonizar con el canto, a arrimarse a los objetivos esperados con el entrenamiento vocal, muestra una vez más su calidad interpretativa, su dominio y amplio espectro en la asunción de los más diversos personajes y encaja, aunque no es el tipo de montaje en que acostumbramos a verla, en ese papel campesino tan bien logrado. Lidia logra una majestuosa "Tingó" que, más allá del manejo del lenguaje, del vestuario y la apariencia, pone especial dedicación a la definición de acciones físicas identitarias de la mujer campesina de temple, de esa Tingó que asume con tanta vehemencia y que nos deja tan satisfechos.

Un momento memorable al final del espectáculo
Otra que me conmovió fue la cantante y maestra Pura Tyson, encarnando a la abuela de Tingó, la mujer logra una actuación singular, sentida, tan creíble y adorable, con aquella naturalidad tan convincente y orgánica. Mención igualmente para Omar Ramírez, en el papel de Pablo Díaz, impecable y apegado siempre a los rigores de la buena actuación. Hay en general en todo el elenco, un entusiasmo colectivo, un deseo de que todo vaya a la perfección y un preciso interés de dar lo mejor. Es acaso la chispa inspiradora del director y productor Antonio Melenciano? Cómo no mencionar a Ana Javier, Juan Francisco Fermín, Wilson Ureña, Jackson Delgado, Cristian Soriano? El manejo del miedo de un guardia novato encarnado por Fernando Bruno está muy bien logrado. Ello pudo haber sido complementado con el gorro militar tipo sobre y con un corte de pelo a ras, como son los guardias. De hecho, con esas observaciones se evitaría referirse a la situación con el parlamento "en este cuartel de Yamasá sí pasan cosas..." Bastaría con que apareciera en escena con un simple "aquí sí pasan cosas".

Eché de menos que no se integrara el tema de Tingó creado por el grupo Convite, en los años 70. El trabajo coreográfico de Yesselenny Marte es muy parejo y el esfuerzo de Henry Cordero como director vocal. El vestuario muy adecuado a la época y a la condición social y ambiental de cada uno de los actores. No así en el caso específico de Susana González, en el rol de Lucrecia. Su vestuario, estilismo y maquillaje no se ajustaban al conjunto, sintiéndose como una inclusión improvisada ante una situación de último minuto que tuvo que ser asumida para salvar el montaje. En este caso, pensé más en Cats, que en Tingó. Quizás se fue un poco la mano en los chistes de los nueve días de Felipe, lo cual rompió el rigor de las ceremonias campesinas, tan cerradas y formales, sobre todo en aquellos años. No cae mal un tanto de ese humor picaresco que logra Melenciano entre sus personajes, pero el vuelco es demasiado brusco, tras las luces logradas casí inmediatamente con el previo instante de la procesión, aderezada con el aroma solemne y reverencial del incienso. El arroz, en el campo no se maja, se pila. Es el término que se aplica y que es tan usual, las tardes en los campos se deshacen pilando armónicamente.

Ovación de pie
En general, "Tingó" es un montaje muy bien logrado, con una puesta en escena exquisita, donde no se escapa un solo detalle, lo que da cuenta de la dedicación de Melenciano, de su capacidad de observar e investigar, para ofrecernos este musical dominicano, basado en la historia real de esta gran mujer, Florinda Soriano, permitiéndonos apreciar el trabajo del campo y de su gente y dejándonos un mensaje de grato entusiasmo y desbordante dignidad. Y de Lidia, no tengo dudas, era Tingó...

domingo, 21 de agosto de 2016

Juicio a una zorra equivocada : Helena de Troya












Portada Teatro AGOSTO 21, 2016


Vuelve el Teatro, de nuevo y con fuerza sorprendente,  a ejecutar su obligado  viaje de emociones, acontecimientos, ficciones y existencias.

Retorna ese teatro auténtico y difícil de manipular, esta vez a la Sala Ravelo  que sigue siendo digno escenario, amigable, cómplice e intimista, a iniciativa de un Juancito Rodríguez que supo de este montaje comercialmente cargado de riesgos y premiado por sus características estéticas y de mensaje.

Imagen cortesía del  director y actor Luis Dantes Castillo

Viene de nuevo ese teatro, ahora con las riendas tomadas por un joven director  (que es una realidad y no promesa de nada ni de nadie), a transitar  por la misma senda de quereres y esperanzas, del talento en sus variadas formas de expresión para ser vía y marco de vidas imaginadas o perdidas, encontradas o reconstruidas con nuevas maneras de ver lo que siempre fue tenido como versión oficial e irrefutable.

Vuelve el Teatro, con Elvira, la única al punto de que su apellido resulta accesorio,  a subvertir versiones y creencias, tomado de la mano de quienes abrazaron este quehacer escénico,  en una actitud de vida que convoca personajes reales, mitológicos, imaginados y, simplemente inexistentes, en toda dimensión.

Representación de época de la imaginada Helena de Troya.
DR/Wikipedia.
Juicio a una Zorra, monólogo del director, actor, productos y libretista español Miguel del Arco, tiene sobre sus signos, el germen de la subversión contra las versiones tradicionalmente conocidas y que ubican a esta mujer en perspectiva de mujer de muchas camas, de entrega fácil a los placeres de la carne y  proclive a la traición de su patria. Es uno de esos montajes a los que nadie, en condiciones de hacerlo, debería obviar este encuentro de arte de primer nivel sobre un entablado que desafía con la convocatoria. La crítica al montaje en Madrid, debe ser leída.

Del Arco  produce ficción sobre ficción, con teclado de una óptica marcadamente femenina, la historia de estos hechos de la mitología desde perspectiva de esta mujer, que para ser mejor disfrutada requiere de conocer el universo fascinante de personajes  del pasado heleno/romano. Parte de la tragedia escrita por Eurípides, Helena de Troya, montaje original pendiente en los escenarios dominicanos.

La oportunidad de ver Juicio a una Zorra, permite una incursión en el universo de personajes, desde Menelao, hermano de Agamenón, embajador griego llegado a Troya para reclamar la entrega de la mujer más bella a la vista de ojos humanos; el amante y poderoso Paris (el único hombre que realmente amo la griega tenida por troyana), Tindáreo  quien eligió como marido de Helena; Antenor, anciano consejero troyano, sustentador de reflexiones verdaderas y Partenio de Nicea, testigo de los sufrimientos de amor por los que pasaron los que aspiraban al amor de Helena.


El de estos personajes La pieza se disfrutará mucho más si se tiene manejo de sus personajes: Helena, quien  hizo estallar pasiones: Menelao mató a Deífobo y a punto estuvo también de matar a Helena, pero quedó deslumbrado y enamorado de nuevo por su hermosura y la perdonó. Algunos autores antiguos cuentan que fue la propia Helena la que mató a Deífobo y que Menelao perdonó a Helena cuando vio sus pechos desnudos. Helena y Menelao fueron padres de Nicóstrato, para referir solo a partes de ellos.

El concepto

El libreto  con un  parlamento subvertidor, de esos no llamados a fascinar a todos ni a tenerse como monedita de oro, refiere a Helena, (ésa, la de Troya)  cuyo nombre que en griego  quiere decir “luz que brilla en la oscuridad”; y que para los troyanos esa sinónimo de ser “antorcha”,  a pesar de que su recuerdo pasa a la historia  más vinculado a los  epítetos “zorra”, traidora, infiel, seductora y otras lindezas del estilo.

Magnífica instantánea de Luis Dantes Castillo que captura en plenitud el desborde
 de expresión escénica de Elvira Taveras.


Los valores y perspectivas gerencia Miguel del Arco, exponen la inutilidad de la guerra, la doble moral de los poderosos, la miseria que radica en sus ejecutorias motivadas o por el poder, o por la ambición o por el sexo. Buenas las contabilidades de la intención humana que se nos ha vendido tanto por medio de la culpabilización de la mujer como culpable de las muertes y desastres que ella no ha provocado. Es ése es el valor textual de montaje.

La actuación

Elvira Taveras es una marca teatral en sí misma y su vocación por hacer personajes femeninos de altos registros, contradictores de los patrones tradicionales, ha sido más que una trayectoria de coherencia estética.

Ha sido tanta y tanta la mentira vertida sobre las mujeres, que para ella ha sido misión aportar una visión que desmitifique criterios  y eleve dignidades y percepciones.

En este montaje, nos seduce por su  colorida paleta de requiebros vocales, el matiz que alcanza en sus giros del drama a la expresión cómica, fina en su sarcasmo.

Su  polifonía es rica forma de ubicar la imaginación del público ante esa nueva desafiante versión de la Helena, logrando establecer un vínculo muy firme con su público, a pesar de lo rompedor de rituales y esquemas en que se resuelve.

Esta mujer toma lugar en el mundo de la mujer retratada teatralmente, hace de su cuerpo un instrumento de efectiva comunicación, físicamente se adueña Recorre aquel entablado, con firme actitud.

Richardson Díaz, director, Elvira Taveras, actriz y Juancito Rodriguez, productor.

La técnica

El vestuario,( Gromcin Domínguez)  rico en  verosimilitud, acento de época, elegancia  y la efectiva  simpleza ;el diseño de las luces (Roberto de León) que destacan la protagonista de la historia al momento de sus ires y venires; el universo de sonidos (del director), el aporte de los tocados y el valor de utilería simbólica (no acreditados en el programa) ; el diseño sobrio y elegante del espacio escénico por parte de Fidel López, el maquillaje de (Francis de la Cruz); los efectos especiales (Ernesto Báez).

Juicio a una Zorra a pieza imperdible. No se atreva a vacilar.





domingo, 26 de junio de 2016

Un "Otelo" telenovelado





Por Giovanny Cruz Durán.

“Los celos son el monstruos de ojos verdes que se alimenta con la vianda que lo nutre.”
(W. Shakespeare)

En 1983 actué en la telenovela puertorriqueña “Cadenas de amor”, protagonizada por Daniel Lugo y Nidya Caro. En una ocasión escuché decir al productor, que las telenovelas parten siempre de las tragedias griegas o de los dramas shakesperianos. Es el caso de esta intensa versión de “Otelo" que los chilenos de Colectivo Viajeinmóvil han presentado en el marco de nuestro Festival Internacional de Teatro.

Una única pareja en escenario observa un melodrama en una escondida televisión. Asocia lo que ven con la tragedia “Otelo” de William Shakespeare y, mediante la utilización de maniquíes convertidos en los personajes principales de la obra, recrean la pieza original asociándola al drama televisado.

Dicho así, todo parece sencillo. No es esa la verdadera historia. Ciertamente, el actor y la actriz nos resumen las escenas principales de la trama de “Otelo”, al cual salpican de un tremendo humor que en ningún caso nos aparta del drama interior de los personajes que realizan; pero han requerido una excelente y cuidadosa dramaturgia y dirección para llevarlo a cabo: Jaime Lorca, Teresita Lacobelli y Cristian Ortega.


La adaptación, dirección, recreación y actuación constituyen un excepcional trabajo que los espectadores, puestos de pies como un resorte, agradecemos al final de la mise-en-scène.

El arduo manejo de los maniquíes de Otelo, Desdémona y Casio es brillante. La interpretación viva que hacen Jaime Lorca y Nicole Espinoza de Yago y su esposa es más destacada todavía.

Para la interpretación de los distintos personajes, ambos actores deben desdoblar constantemente la voz. Aunque algunas veces pueden camuflarse entre ellos mismos y entre los escasos elementos de la escena, muchas veces lo hacen a vista de público, simplemente. En ese tenor, califico como excepcional los momentos en los cuales ellos entablan diálogos con los maniquíes que conducen. El cambio de los tonos de sus voces y los diferentes matices que logran son casi perfectos.

Cada recurso, cada efecto técnico ha sido cuidadosamente estudiado y aún mejor realizado en el escenario.


Como para esta puesta en escena, de teatro total, los personajes reales parten de su propia lectura de la obra de William Shakespeare, la obra original en ningún momento es traicionada en el evento. Los celos de Otelo, la ingenuidad de Casio, las intrigas de Yago, las angustias  de Desdémona están ahí. Pero la pareja latinoamericana que lo recrean en su habitación, han encontrado en las tendencias sociales y culturales hispanoamericanas el marco perfecto para la readaptación.

Por eso, en la escena están nuestros particulares celos, las prácticas de la burguesía trepadora y la violencia ejercida contra las mujeres. Violencia convertida hoy en una plaga peligrosa.

Todo esto hace que esta original versión de “Otelo”, tenga vigencia y al mismo tiempo se conecte con algunos de los objetivos aleccionadores de Shakespeare, quien quiera que éste realmente haya sido.

El Colectivo Viajeinmóvil con muy poco, ha mostrado mucho. Mucho de ellos, de Shakespeare y de nosotros. El Arte nos fue muy bien servido.


Me interrumpo ahora, porque me acaban de tirar el... ¡Telón!

Publicado  por Giovanny Cruz

miércoles, 1 de julio de 2015

Un impulso al cine dominicano


Publicado el 30 de junio del 2015 - 3:23 pm por José Rafael Sosa www.joserafaelsosa.com
e-mail: redaccion[@]elnacional.com.do



El cine dominicano está en etapa expansiva, pero aún tiene limitaciones frente a la explotación masiva del mercado internacional.

El criterio es de Agustín Fernandez, director y productor, que trabaja con productoras norteamericanas y que tiene en su haber películas y documentales premiados en Estados Unidos.

El productor y director anunció que han llegado a un acuerdo la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode) y Duende Films, productora norteamericana de mucho componente latino, para producir en el país 12 películas que puedan ser comercializadas internacionalmente.

Fernández, junto a Michael Toribio, presidente de Duende Films (con oficinas en Los Angeles, Miami y New York), indicaron, en visita a Qué Pasa! que la primera de esas 12 producciones ya está en proceso.

Fernández tuvo una primera experiencia fílmica en el país cuando rodó aquí El Vacilón, con el protagónico del talento radial puertorriqueño Luis Jiménez, y que tuvo un éxito arrollador en New York.

La primera de las películas de este acuerdo es “La diabla en ruedas”, un triller en el cual una mujer asume un rol protagónico, en contraposición a los roles débiles que tradicionalmente se asigna a las mujeres. “Para el año entrante tenemos ya varias películas dentro del acuerdo a que hemos llegado con el ex presidente Leonel Fernández, incluyendo una titulada ‘Tentación’ y otra que es ‘Fuga o Muerte’, con guión de Huchi Lora y probablemente con la dirección de José Enrique Pintor”, afirma Fernández.

Explica el director del documental “Celia Cruz”, realizado cuando aún ella vivía y que logró varios premios Emmy, que el cine dominicano tiene que entrar ahora en una etapa de penetración al sistema industrial para que pueda ser productivo. Las producciones se harán acogiendo las condiciones que ofrece la Ley Nacional de Cine (DGCINE), explicó el joven director cubano.

“Lo que pretendemos es darle al cine dominicano una proyección internacional ya que no puede limitarse a explotar el mercado dominicano y una pequeña cuota que se logra con dificultad en la distribución internacionalo”, indica el director.

Sostiene que al cine local le hace falta el “punch” para abrirse las pantallas de Estados Unidos y el resto del mundo.

lunes, 8 de junio de 2015

DESDE LA SILLA DEL ESPECTADOR

"Cita a Ciegas" 
por Yarimar Uribe

Hace alrededor de un mes, me di una Cita a Ciegas en el Teatro Las Marcaras (la sala más chula de la
bolita del mundo) donde pude compartir con Lidia Ariza, Jorge Santiago, Luciano García, Kirsy Núñez y Marisol Marion-Landais. Más de 30 días después y una frase del guion sigue resonando en mi cabeza “En la última fila y detrás de una columna”

Esa frase, aunque un poco jocosa en el contexto de la obra, a mí, y me atrevo a decir que a muchos mas, me toco muy adentro. La dueña de esa frase, La Mujer, interpretada por Lidia Ariza, se ve marcada por un evento de su juventud donde tomo una decisión que considera incorrecta, o mejor dicho, no tomó una decisión, dejando que la vida decidiera por ella, y creando una sombra que la abruma, la sombra de la indecisión. Este personaje lo vemos a diario, en familiares, amigos, a veces en nosotros mismos. La falta de decisión, el miedo constante al rechazo nos hace convertirnos en conformistas, y sin saberlo, nos perdemos lo que pudo haber sido lo mejor de nuestras vidas, todo por un “Y si (ponga aquí la frase de su preferencia. Ej. ..No le gusto, me rechaza, se da cuenta que no soy lo que quiere, me encuentra gorda, fea, desaliñada, no me miraba a mi)”

“Pues no, no veo” Otra frase un tanto jocosa, ya que quien la dice es justamente El Ciego, interpretado por Jorge Santiago. Un hombre lleno de vida y sabiduría, igualmente marcado por un evento de su juventud, por una indecisión, pero con más liviandad al andar. Derrocha su conocimiento y consejos en medio de un parque a los extraños que se sientan a su lado a contarle sus historias. Escuchar lo que los demás tienen para decir le va muy bien, ya que además es escritor.

“La perseguí por todos lados” La obsesión derivada de una pasión desenfrenada hecha persona. El Hombre, interpretado por Luciano Díaz, enfrenta lo que pudiéramos llamarle la crisis de la mediana edad, cuando un encuentro con una extraña hacen que su vida de un giro total, y lo convierta en víctima de sus propias pasiones.

“A veces las mujeres hacemos esas cosas” Otra frase que pega. La Muchacha, interpretada por Kirsys Núñez, una joven con todo un futuro por delante, de talento inmensurable, a la que sus acciones irresponsables la vencen. Este fue uno de los personajes que más me sorprendió, no solo por su franqueza al hablar, su aparente forma genuina, sino también por la crudeza de sus palabras, que bien complementan su forma.

“Necesitas ayuda” La frase más obvia de La Psicóloga, interpretada por Marisol Marion-Landais. Una mujer aparentemente fría (o así la vi yo) que a pesar de sus propias dolencias busca ayudar a todos los que la rodean. La única, que quizás, ve las cosas por lo que son.

Estos 5 personajes, los cuales parecen  tener nada en común, se entrelazan de una manera tan inesperada, tan quizás incrédula, que al ver la obra pensaríamos que su encuentro no es casual, sino destinado. Esta puesta en escena, de la mano de Mario Diament, y bajo la dirección de Germana Quintana, es, para mí, la mejor obra que ha visto el Teatro Las Máscaras. Es una mezcla perfecta de drama, tragedia y un toque de comedia, con un elenco que trae a la vida los personajes imaginados (posiblemente) de un autor talentoso y una directora sin igual. En dos horas logran llevar al público por una montaña rusa de emociones, e inmensas cuestionantes, no sobre la obra o los personajes, sino sobre la vida misma.


Es, sin duda alguna, una obra que nadie puede perderse.