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jueves, 30 de abril de 2026

ABRIL EN NUEVAYOR

  Por:Chiqui Vicioso

 


De conmemoración en conmemoración, La Patria se va diluyendo en efemérides.  Discursos grandilocuentes de señores enquistados en su auto importancia y, niños y niñas que repiten el Himno Nacional, pero de nuestra historia nada saben.

Empero, hay otra Patria, otra Republica Dominicana que perdura en el corazón y las canas de hombres y mujeres con la juventud acumulada, residentes en Nueva York.  Son ellos y ellas quienes organizan cada año las conmemoraciones del mes de abril, como los irreductibles militantes del Socialismo en Norteamérica, o los nostálgicos anarquistas, padres y madres del movimiento obrero de esta Nación.

 Son ellos y ellas, quienes desafían el frio, la lluvia, las distancias, para reunirse y escuchar a Nery Olivares (trovador de los tiempos de Luis Díaz, Lucuam, Convite y Expresión Joven) y, su grupo musical, para conmocionarnos con las canciones que nos rompen el alma, las de la Gesta de Abril del 1965 y la invasión norteamericana del 28, cuando el pueblo dominicano, como dice Fidelio, había triunfado sobre la caverna golpista contra Bosch.

 “Abril es primavera” proclama un afiche con la famosa foto del único tanque de la Revolución.  “En honor a los que se atrevieron y lo dieron todo, incluso sus vidas”.  Abril es primavera, cantan Nery Olivares con su grupo, quien inició el concierto con “Guayubin”, una pringamosa:

        

“Imagen Latina” (del inolvidable cantautor argentino Bernardo Palombo); “Versainograma a Santo Domingo”, de Pablo Neruda, un tributo a Vitico y Sonia; “Liborio”, “Mamá Tingó” y “Tina Bazuka”, de los poetas Pérez Cuevas y López Cono; y los versos de Jacques Viau, (poeta haitiano, del Comando Haitiano que reparaba las armas en la Revolución) precediendo el poema de Manuel del Cabral: El Haitiano.

 Estos versos, a ritmo de tamboras, güiras, atavales, guitarras y un Cuatro, como solo lo saben tocar los compañeros boricuas, (que mas que sonar hablaba, con la pericia de Luis Rodríguez, miembro de la orquesta de Johnny Pacheco, durante 35 años), hicieron que bailaramos en  las sillas.

 Fue tiempo de conmemorar a Desiderio, ese general de “tanto valor que a nadie hizo mal ni a nadie mato”; de cantar el Himno de la Revolución, a ritmo de guaracha, una apropiación musical que populariza el himno; y a Luis Díaz con su El Guardia y “Yo nací en la bahía de Manzanillo”… No había banderas, ni discursos principales o grandilocuentes donde lucirse.  Solo la música, pulsando las cuerdas de la memoria (me pareció ver esa infatigable e inolvidable militante Dinorah Cordero, en el público); y el recuerdo de las tanta jornadas compartidas, cuando éramos jóvenes e indocumentados y, cantábamos con Silvio Rodríguez que íbamos a “matar a los canallas, con nuestro cañón de futuro”.  

martes, 11 de diciembre de 2018

TINGO, EL MUSICAL DE DESBORDANTE CALIDAD Y DIGNIDAD


Por: Luisa Rebeca Valentín
Santo Domingo. Antonio Melenciano es ciertamente un hombre audaz, seguro de sí mismo, de su inmensa capacidad creativa y determinación. Ha presentado el musical "Tingó", el primero basado en una historia real, conmovedora y dominicana.

Antonio, un profesional de las artes con gran disciplina, versatilidad, talento y dedicación se embarcó en este grandioso proyecto, del cual es autor, dramaturgo y creador de la música utilizada. Está inspirado en la vida de Florinda Soriano, Mamá Tingó", una mujer campesina y luchadora que perdió su vida en las luchas por defender el derecho de los campesinos a labrar la tierra. 
Un ícono.

Felicito a Antonio Melenciano por este gran trabajo. Hice una vez un montaje sobre la vida de Tingó, de cuyo personaje no hay muchos datos. A Antonio debe haberle tomado años dar con toda la información que maneja e incluye en el musical y que logra agrupar con éxito en una puesta en escena dinámica, moderna, pero respetuosa de la historia. Aprovecha la versatilidad del elenco que escogió y la capacidad de cada uno de ellos para devolvérnoslos a escena con distintos roles, aprovecha así su talento y trabaja a la vez con una cantidad menor y más manejable.


Una de las grandes luces del espectáculo es su escenografía, obra de Noé Vásquez Sterling, sencilla y transformadora; funcional y apegada a los conceptos necesarios para el montaje, al momento de la historia y al campo. Lidia Ariza, a pesar de que no logra sintonizar con el canto, a arrimarse a los objetivos esperados con el entrenamiento vocal, muestra una vez más su calidad interpretativa, su dominio y amplio espectro en la asunción de los más diversos personajes y encaja, aunque no es el tipo de montaje en que acostumbramos a verla, en ese papel campesino tan bien logrado. Lidia logra una majestuosa "Tingó" que, más allá del manejo del lenguaje, del vestuario y la apariencia, pone especial dedicación a la definición de acciones físicas identitarias de la mujer campesina de temple, de esa Tingó que asume con tanta vehemencia y que nos deja tan satisfechos.

Un momento memorable al final del espectáculo
Otra que me conmovió fue la cantante y maestra Pura Tyson, encarnando a la abuela de Tingó, la mujer logra una actuación singular, sentida, tan creíble y adorable, con aquella naturalidad tan convincente y orgánica. Mención igualmente para Omar Ramírez, en el papel de Pablo Díaz, impecable y apegado siempre a los rigores de la buena actuación. Hay en general en todo el elenco, un entusiasmo colectivo, un deseo de que todo vaya a la perfección y un preciso interés de dar lo mejor. Es acaso la chispa inspiradora del director y productor Antonio Melenciano? Cómo no mencionar a Ana Javier, Juan Francisco Fermín, Wilson Ureña, Jackson Delgado, Cristian Soriano? El manejo del miedo de un guardia novato encarnado por Fernando Bruno está muy bien logrado. Ello pudo haber sido complementado con el gorro militar tipo sobre y con un corte de pelo a ras, como son los guardias. De hecho, con esas observaciones se evitaría referirse a la situación con el parlamento "en este cuartel de Yamasá sí pasan cosas..." Bastaría con que apareciera en escena con un simple "aquí sí pasan cosas".

Eché de menos que no se integrara el tema de Tingó creado por el grupo Convite, en los años 70. El trabajo coreográfico de Yesselenny Marte es muy parejo y el esfuerzo de Henry Cordero como director vocal. El vestuario muy adecuado a la época y a la condición social y ambiental de cada uno de los actores. No así en el caso específico de Susana González, en el rol de Lucrecia. Su vestuario, estilismo y maquillaje no se ajustaban al conjunto, sintiéndose como una inclusión improvisada ante una situación de último minuto que tuvo que ser asumida para salvar el montaje. En este caso, pensé más en Cats, que en Tingó. Quizás se fue un poco la mano en los chistes de los nueve días de Felipe, lo cual rompió el rigor de las ceremonias campesinas, tan cerradas y formales, sobre todo en aquellos años. No cae mal un tanto de ese humor picaresco que logra Melenciano entre sus personajes, pero el vuelco es demasiado brusco, tras las luces logradas casí inmediatamente con el previo instante de la procesión, aderezada con el aroma solemne y reverencial del incienso. El arroz, en el campo no se maja, se pila. Es el término que se aplica y que es tan usual, las tardes en los campos se deshacen pilando armónicamente.

Ovación de pie
En general, "Tingó" es un montaje muy bien logrado, con una puesta en escena exquisita, donde no se escapa un solo detalle, lo que da cuenta de la dedicación de Melenciano, de su capacidad de observar e investigar, para ofrecernos este musical dominicano, basado en la historia real de esta gran mujer, Florinda Soriano, permitiéndonos apreciar el trabajo del campo y de su gente y dejándonos un mensaje de grato entusiasmo y desbordante dignidad. Y de Lidia, no tengo dudas, era Tingó...

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Lidia Ariza “Tingó es el papel de mi vida”


8 noviembre, 2018
Por:José Rafael Sosa
e-mail:joserafael.sosa[@]gmail.com



Cuando transcurría el protocolo de la muy emotiva rueda de prensa para anunciar el musical “Tingó”, en el Bar del Teatro Nacional Eduardo Brito, poca gente percibió que Lidia Ariza contenía las lágrimas que finalmente escaparon de sus ojos. Era una alegría inmensa e indescriptible que la que la embargaba. Tenía muchas razones para una emoción y un llanto tan legítimos.

“Tingó, para mí es el papel de mi vida. He hecho para teatros grandes y pequeños, prostitutas, monjas, ejecutivas, amas de casa, mujeres comunes y seres extraordinarios, pero no tenía idea de que a mis 45 años en el escenario haría de Mamá Tingó”, dice.

“Tengo claro que he de morir en el escenario, como los árboles, de pie y con firmes raíces produciendo para la vida”, dijo Ariza parangonando algún pensador, en un aparte que hizo con Qué Pasa! con las lágrimas rodando por sus mejillas.

“Lloro porque no imaginé esta forma de conmemorar 45 años de una carrera que agradezco a Dios y a la vida, en la que he aprendido a ser mejor persona y mejor artista, en la que he aprendido de otro y he dado la mano orientadora a los que se han iniciado bajo mi cuidado como actriz y directora”. Junto a Ariza encabezan el numeroso elenco: Jackson Delgado, Esther Tejada, Pura Tyrson, Omar Ramírez y Wilson Ureña.

El musical

Con música y libreto originales en toda su extensión, el actor, director y dramaturgo Antonio Melenciano anunció la puesta en escena de su montaje “Tingó, el musical”, que dará nueva vida en escena a las luchas y logros de la recordada líder campesina Mamá Tingó.

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Confesó que luego de años de investigación y dedicado al proceso creativo del montaje, decide embarcarse en este musical, en el que agrupa experimentados artistas del teatro dominicano y grandes promesas del teatro musical.



Las funciones del musical serán los días 22, 23,24 y 25 de este mes de noviembre en el Palacio de Bellas Artes, coincidiendo con el Día Internacional de No a la Violencia contra la Mujer.

Recordando a Mamá Tingó

Florinda Soriano, popularmente conocida como Mamá Tingó, fue asesinada el 1 de noviembre 1974 en Gualey, Hato Viejo, Yamasá, en República Dominicana.
Se convirtió en un símbolo de la lucha por la tierra y un ejemplo de la mujer rural en la defensa de los derechos del campesinado en toda América Latina y el Caribe.

UN APUNTE

Los créditos
Tingo, el Musical: dirección, música, dramaturgia: Antonio Melenciano.

Coreografía: Yesselenny Marte.

Dirección vocal: Pura Tyrson.

Diseño de luces: Ernesto López.

Asistencia de dirección y producción: Soribel Medina.

Regiduría de escena: Bill Gil.

Imagen gráfica:
Miguel Brown.

Dirección foto y video: Brian Rodríguez.