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viernes, 14 de febrero de 2025

Obra de reconocimiento en honor a Doña Germana Quintana

El grupo de Teatro UNAPEC, en ese momento dirigido por la actriz y comunicadora Lidia Ariza realizaron esta entrevista y homenaje a Doña Germana Quintana por su labor impulsando el teatro universitario en República Dominicana.

Como conductora de la entrevista estuvo la estudiante Sharina Hernández.

martes, 27 de marzo de 2018

Palabras Día del Teatro Dominicano


Por: Lidia Ariza

Cuando me pidieron que escribiera estas palabras me llegaron a la cabeza dos preguntas: ¿Qué es el Teatro? Y ¿Quiénes son realmente los actores?

Responder la primera pregunta para mí es fácil, porque es una respuesta muy personal. Para mi el teatro es la vida misma, representada sobre unas tablas usadas, por personas que toman, perdón, tomamos vidas (reales o ficticias) prestadas por un tiempo muy limitado.

El teatro es el arte que revive emociones en los espectadores, que hace vibrar de alegría o de tristeza, que brinda luz o esparce oscuridad, que habla del pasado mirando siempre al futuro, que educa y que hace reflexionar. Es el arte que te hace enfrentarte a tu verdadero yo, no importa el rol que tengas, ya sea de actor, autor, director o espectador. Quizás por todo esto muchos le huyen, aterrados por lo que puedan descubrir, pero muchos más se dejan envolver por su hechizo.

Una persona muy querida me dijo alguna vez: “No hay trabajos malos, solo diferentes” y en una comunidad como la nuestra, donde hay tantas personalidades diferentes, llegando más cada día, llenas de ideas nuevas y una creatividad abrumadora, es propio que tengamos miles de trabajos diversos y ricos en su propia forma. 

Grupo de Teatro UNAPEC
La segunda pregunta, me lleva a reflexionar un poco más, y la respuesta es, quizás, un poco más extensa.

Si bien hoy celebramos la magia que crea el teatro, celebramos por igual a los miles que la esparcen por todos los espacios públicos y privados del país. Y es a propósito de esos alquimistas de experiencia o aprendices del arte, que quiero resaltar lo valioso de su atrevimiento, ya sea que hayan llegado aquí por medio de la Escuela Nacional de Arte Dramático, por una escuela independiente o por medio de la experiencia misma, caminando de escenario en escenario, aprendiendo en la marcha. ¡Bravo por su dedicación, bravo por su atrevimiento, y bravo por nunca rendirse ante críticas producto de la envidia, de los celos, de la mezquindad o del elitismo! No importa su procedencia, ni cómo llegaron aquí, lo que importa es su trabajo y que están aquí, dándose día y noche para llegar al alma de miles de desconocidos y dejar un poco de cada uno en ellos. 
Germana Quintana y Lidia Ariza

Entre las tantas conversaciones con compañeros en las tablas, me dijo una amiga: “Nunca desmerites el trabajo de tus compañeros teatristas, ellos, como tú, dejan la piel en el escenario”. Yo pienso que lo que importa es la acción, hacer, mantener vivo este oficio que es nuestra pasión, por lo que respiramos y nos levantamos cada día soñando y por lo que trabajamos sin parar para que esos sueños salgan a la luz, preferiblemente en un escenario.

En años anteriores y aún hoy hemos denunciado la falta de apoyo y seguimiento que se le da al teatro. Miro a mi alrededor y veo cómo a pesar de eso, hemos logrado sobrevivir y triunfar. Hoy en dia tenemos en el país muchas salas independientes y espacios públicos administrados por hombres y mujeres admirables, que se han entregado al trabajo, por amor al arte.


Lorena Oliva en Teatro Alternativo; Viena González en Teatro Guloya; María Ligia Grullón en 37 por las tablas; Micro Teatro Santo Domingo, Carolina Moronta, Natalia Peguero, Dania Matos y Perla Gutiérrez; Centro Cultural Teatro Escuela Iván García en Puerto Plata con Layla Arisleyda Beard; Teatro Las Máscaras, Germana Quintana y una servidora.


Gracias a todas ellas, y otros que no he mencionado, hoy tenemos teatro para todo público en todo momento. Ya no tenemos que esperar a que llegue la temporada de teatro, o un (el) festival, tenemos teatro los 365 días del año. Tanto así, que a veces, quienes no damos abasto somos los que queremos verlo, con obras que se superponen y el tiempo no nos da. 
Sin embargo, este esfuerzo de unos cuantos, no viene sin obstáculos o sacrificios de muchos más. Mientras un pequeño grupo de personas se benefician del acceso abierto a estos espacios, hay miles fuera de la cuidad que no gozan del mismo beneficio. 

Es por esto por lo que exhortamos a las autoridades del Ministerio se Cultura a fortalecer y recuperar los espacios en el interior del país, así como fomentar el crecimiento y la sostenibilidad de estos. Si queremos que nuestro país continúe progresando, es nuestro deber darles a las generaciones existentes y las venideras, todas las herramientas necesarias para triunfar. El teatro es una herramienta más, sumamente poderosa. Si no lo creen así, recuerden el rol que este jugo en la lucha por nuestra independencia. Tomemos de ejemplo el trabajo de estos valientes héroes, y fomentemos la educación, la cultura, mediante las artes, más específico la que nos reúne hoy aquí a todos, el teatro. 

No quiero cerrar sin dar las gracias, a todos ustedes, por permitirme ser parte de esta gran comunidad, por permitirme vivir y descubrirme tras un telón, frente a un público, por ser mis compañeros y compañeras todos estos años, por luchar conmigo, y a veces, contra mí, y más, por permitirme sembrar la semilla de la locura que nos caracteriza, en los jóvenes que mañana, cuando ya nos toque dar el saludo final y ver la cortina cerrase por última vez, serán quienes tomen las riendas, y los guiones, que dejemos detrás.
 Gracias por una vida en las tablas.

Día Mundial del Teatro
Santo Domingo 27 de marzo de 2018

jueves, 19 de octubre de 2017

“Lo que hace bueno a un director de teatro es la preparación”


El Caribe

Evelyn Irizarri  |  19 octubre, 2017

Germana Quintana ha sido uno de los pilares del teatro dominicano, ha cultivado la carrera de talentosos actores y se ha convertido directora de indiscutibles clásicos



Cuando Germana Quintana llegó al país, ya había recorrido otros territorios, desde su salida de Venezuela; sin embargo, fue aquí donde decidió echar raíces, entre otras cosas por la acogida que recibió de los dominicanos y porque de una u otra forma en sus sueños de infancia y en alguna de sus lecturas había viajado al Caribe.

Germana Quintana junto a su hija Verena
y su nieta  Diana Carolina
La hospitalidad de los quisqueyanos y la alta valoración que le dieron a su trabajo y talento, fueron las bases sobre las cuales edificó su futuro.

Al llegar, no venía sola, sus tres hijos le acompañaban, así que no solo debía pensar en su estabilidad, sino también en la de sus tres muchachos, como ella les llama.

El clima de paz, la belleza del mar Caribe, la calidez de la gente y las oportunidades de desarrollarse profesionalmente fueron las razones suficientes para establecerse en el país.

Su carrera había iniciado años atrás, en la televisión, por eso, uno de sus primeros trabajos los realizó en el canal 4, siempre vinculada al teatro.

Tan pronto como pudo comenzó a incursionar en el teatro dominicano con obras que más tarde se han convertido en un referente y que, en su momento, representaron grandes retos para ella como directora, pero de los cuales ha salido airosa y con mayor impulso para continuar en la silla de dirección, haciendo lo que más le apasiona.

1. Caraqueña

Nací en Caracas, Venezuela, hace ya muchos años. Gracias a Dios aún cuento con salud y puedo seguir trabajando, lo que es una gran cosa. Mis padres se llamaban Gustavo Quintana y Regina Martínez. Solo éramos mi hermana y yo. Viajé mucho porque mi padre fue diplomático del Gobierno de Venezuela. Viajé mucho, desde los cinco años. Recuerdo mucho a mi abuela Quintana, la casa de Simón Bolívar que me encantaba ir a verla. Desde niña tuve una gran imaginación. Inventaba muchas historias. Tomé un curso por correspondencia en un instituto cinematográfico de los tantos que existían en Hollywood. Yo quería escribir novelas o trabajar en la televisión.

2. De un lado a otro

Ir de un lugar a otro es muy atractivo porque vas conociendo diferentes lugares, pero es muy complicado por los colegios. Eso es lo peor. Por eso, quise que mis hijos estudiaran en el mismo colegio siempre. Cuando yo llegaba a otro país era un problema, por ejemplo en Costa Rica, llegué a un cuarto curso de primaria, pero venía de un país donde la educación no estaba tan avanzada y tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para ponerme al día. Recuerdo que de niña, cuando me ponía a leer un texto, yo iba imaginando todo lo que iba leyendo.

3. En Cuba

Estuve en Cuba, en la época final de Batista, estaba en una emisora que se llamaba CMQ. En ese canal todas las transmisiones eran en vivo, porque no había video. Programa que salía al aire, programa que ya se olvidó, pero fue la época en que mejor se trabajó. Había un nerviosismo frente a las cámaras, porque sabías que si te equivocabas así iba a salir al aire.

4. De vuelta a Venezuela

Cuando llegué a Venezuela ya tenía 19 años y llegué con todos mis papeles, yo estaba en el bachillerato, pero no pude seguir porque no lo reconocían. Es decir, que debía volver a tomar asignaturas que ya había tomado. Entonces me puse a trabajar. Me fui al canal 5, con muchas ideas. Era un canal educativo. En eso el director me dijo que quería hacer una revista infantil de 5:30 de la tarde a 7:00 de la noche. Me preguntó que si yo era capaz de formarla, de producirla, y lo hice. Así me quedé en el canal 5, gustó mi trabajo. También estaba con el teatro del sábado y seguí haciendo más televisión. Pero ya a los 17 años uno como que quiere hacer su vida, entonces, en 1963 me casé en Venezuela. En ese momento era directora de la planta de televisión del Gobierno en Venezuela. Allí yo hacía la parte de teatro, comedias, telenovelas. Dirigía la parte escénica, pero también dirigía las cámaras. Yo era la única mujer que me sentaba en la cabina del director. Ya para 1964, me fui a los Estados Unidos. Allá trabajé muchos años. En Estados Unidos trabajé en el canal 47, que hoy es Telemundo y que para esos años estaba iniciando. Ahí empecé yo adaptando obras de teatro para la televisión. Me quedé haciendo eso y trabajando en radio.

5. A Dominicana

Yo estaba en España y para esos años era difícil trabajar. Las facilidades se las estaban brindando a los argentinos, por un acuerdo entre Franco y Perón. Ya cuando llegué a España estaba divorciada, tenía mis tres muchachos. Entonces, un amigo productor de cine, que su mamá era dominicana, me dijo que nos fuéramos para Santo Domingo, en principio venía a filmar exteriores para una telenovela. Esa era la misión que tenía. La idea me gustó porque yo soñaba mucho con el Caribe. Cuando llegué me sentí como en mi casa. Para esos años, observaba cómo se desempeñaba la sociedad. Me envolvió la fe que tenemos en este país, digo tenemos porque me hice dominicana. En ese entonces, la fe de los dominicanos me hizo sentir que era así como teníamos que vivir.

6. A la TV dominicana

Cuando llegué a este país, trabajé en el canal 4. Yo producía el programa de Cecilia García. Ahí conocí a Nancy Álvarez, que asistía al programa como invitada a cantar. Y un día, cantando ella “El abuelo”, de Alberto Cortés, yo percibí que era una gran actriz. Hablé con ella y le pregunté que si quería hacer teatro y se entusiasmó. Así estrenamos la obra “Las mariposas son libres”, con ella y un gran reparto. En el país estoy dedicada al teatro desde 1978. Es decir, que ya son 39 años.

7. “Ópera 1492”

El montaje de la obra “Ópera 1492”, fue uno de los más complicados, porque nunca había trabajado con cantantes de ópera. Era un montaje como con 70 personas. Fue un montaje difícil. Tuve que reunir grupos de folclore de diferentes instituciones, cantantes de óperas del Coro Nacional, actores, porque habían algunos personajes que tenían textos. La obra estaba basada en la llegada de los españoles a América. Fue una gran obra. Quien me encargó ese montaje fue el maestro Carlos Piantini.

8. La directora

Siempre he sido una persona difícil, aunque debo decirte que antes era más difícil que ahora, porque tú sabes que los años te aplacan. Algunas personas con la cuales trabajé antes, hoy me ven dirigir y me dicen: “Pero usted está muy suave. Usted no era así antes con nosotros”. Ya he perdido la cuenta de la cantidad de obras que he dirigido, pero recuerdo mucho las que se han convertido en clásicos. Como te decía anteriormente, combinaba la dirección teatral con la docencia y además impartía clases particulares. Lo mejor de esta carrera para mí es tener un texto en la mano y luego verlo en escena tal cual lo leí en papel. El director entrega la obra el día del estreno y debe estar seguro de que sea lo que el auditorio espera. Lo que hace a un director bueno es la preparación. El director debe leer mucho, debe tratar de prepararse, conocer el momento en que se desarrolla la obra. Debe saber manejar sus actores y conocer los personajes de las obras. Lo malo de dirigir es que te toque un actor que se crea la maravilla del mundo, aunque uno lo que hace es que trabaja una sola vez con esa gente, pues te das cuenta de que no cogen dirección. A mí me ha pasado.

9. Teatro Las Máscaras
Fachada Teatro Las Máscaras
Para mí es un gran logro poder tener en pie el Teatro La Máscara, durante 16 años. Es un trabajo que nos llena de satisfacción. En ese proyecto, Lidia Ariza es mi socia. Iniciamos las actividades con la obra “Las locas del bingo”. Por primera vez le dimos paso a una producción que no es nuestra en el Teatro La Máscara, esa producción estuvo a cargo de la directora Niurka Mota, una gran profesional. La obra se llama “Amigas desgraciadas”.

10. Tres muchachos

Mis tres muchachos son mi vida. Ya están grandes. Tengo una hembra y dos varones. La hembra es la mayor, Verena, Federico y Fernando, que es el menor, se inició en teatro, participó en “Heidy, el musical”, en “Hansel y Gretel” y en “La Cenicienta”. A él le gusta mucho el teatro, pero un día me dijo: “Mami, del teatro no se puede vivir”. Tengo cinco nietos.

El dominicano es amable y cariñoso

“Tengo que agradecer, que siendo extranjera me hayan permitido hacer todo lo que he hecho. Pienso que el camino se me hizo fácil. Comencé en el teatro con Producciones Teatrales, que era la compañía que teníamos Nancy Álvarez y yo, que iniciamos 1979 y que estuvo activa hasta el 1997, fecha en que Nancy decide irse a vivir al los Estados Unidos. En ese tiempo combiné el trabajo del teatro con la docencia en APEC, donde trabajé durante 25 años, como profesora en el Decanato de Publicidad. Impartía las clases de producción y dirección de comerciales para la radio y la televisión. Hoy te puedo decir que lo mejor de vivir en este país son los dominicanos, la gente. El dominicano es amable, cariñoso. He sido feliz aquí y pude criar mis hijos, y los tres han sido personas de provecho.

Esmero
“Lo mejor de esta carrera es tener un texto en la mano y luego verlo en escena tal cual lo leí. El director debe estar seguro de que sea lo que el auditorio espera”.

Difícil
“Lo malo de dirigir es que te toque un actor que se crea la maravilla del mundo, aunque uno lo que hace es que trabaja una sola vez con esa gente”.

Reto
“El montaje de la obra “Ópera 1492”, fue uno de los más complicados, porque nunca había trabajado con cantantes de ópera”.