lunes, 2 de noviembre de 2015

Ordenó una pizza al 911 y eso le salvó la vida. ¡Impactante!



La idea que tuvo esta mujer fue muy buena. Y de esta manera logró salvar su vida luego de varias veces en las que estuvo en riesgo su vida.

Las personas al otro lado la línea cuando se marca 911 en USA tienen un trabajo bastante exhaustivo. Tienen que tomar en serio todo tipo de llamadas. Las bromas, la gente que llama solo porque quieren hablar con alguien y las emergencias reales. Algunas veces, es difícil diferenciar unas llamadas de otras, justo como lo que viene a continuación.

Es una de esas historias que podrían sonar algo aburridas en un principio. El teléfono suena en el centro de llamadas de emergencias, y al otro lado hay alguien ordenando una pizza. Una broma, es lo que piensa el hombre que recibe la llamada, pero después la conversación toma un giro completamente inesperado. Esta es una historia real, reportada por el hombre del centro de llamadas del número de emergencias 911 para Reddit.

Él cuenta la increíble historia:


Tomé una llamada que empezó de una manera algo tonta, pero resultó ser bastante seria después de todo.

- “911, ¿cuál es la emergencia?”

- “Al número 123 de Main Street”

- “Bien, ¿de qué se trata?”

- “Quisiera ordenar una pizza.” (Bien pensé, otra broma telefónica)

- “Disculpe, usted llamó al 911.”

- “Si, lo sé. Podría mandarme una grande por favor, mitad peperoni y mitad peperoni con champiñones.”

- “Eh…disculpe, pero sí sabe que está llamando a emergencias, ¿verdad?”

- “Sí, ¿cuánto se van a tardar?”

- “Entiendo, ¿está todo bien con usted? ¿Tiene alguna emergencia?”

- “Sí la tengo.”

- “¿Y no puede hablar porque hay alguien más con usted en la habitación? (intuición repentina)

- “Sí, es correcto. ¿Me puede decir cuánto se van a tardar?”

- “Tengo una patrulla como a dos kilómetros de su casa. ¿Hay armas en su casa?”

- “No.”

- “¿Puede quedarse en la línea conmigo?”

- “No. Nos vemos pronto. Gracias.”

Cuando enviamos a los oficiales para allá revisé nuestra base de datos y me di cuenta que habíamos recibido varias llamadas por violencia doméstica de esa residencia.

La policía llegó a la casa y encontró a una pareja. La mujer tenía golpes y el hombre estaba borracho. Los oficiales de policía lo arrestaron después de que ella les dijo que él la había golpeado en múltiples ocasiones esa noche.

El hombre del centro de llamadas de emergencias recuerda, “Pienso que fue muy inteligente al usar ese truco. Definitivamente una de mis llamadas más memorables.”

Este el caso de no solo una mujer, sino muchas que diariamente son víctimas de la violencia de género y que no llegan a tener la opción de siquiera tomar un teléfono para realizar una “llamada” de auxilio. El alivio que ella debe haber sentido cuando el hombre del centro de emergencias entendió de lo que estaba hablando es inimaginable.

¡Comparte la historia de esta astuta y asustada mujer que tuvo nervios de acero y logró salir de ese infierno!.

lunes, 12 de octubre de 2015

Murió anoche Fernando Echavarría de “La Familia André”

SANTO DOMINGO.- 
Falleció anoche a la edad de 62 años de un infarto el
cantante Fernando Echavarría, líder del grupo musical La Familia André, cuando se disponía a subir al escenario del concierto que tenía pautado en la plaza Galería 360, de la Capital.

Se informó que el artista Echavarría se desmayó en el camerino y fue llevado a la Clínica Abel González, donde expiró.

 La comunicadora Marina Frías subió al escenario y le dijo al público que esperaba la presencia del artista: “Les tengo una mala noticia, acaba de fallecer Fernando Echavarría”.

Aunque la comunicadora no especificó las causas de la muerte del intérprete de “Pato roba’o”, se dijo que había sido por un infarto.

Echavarría & La Familia André y Henya & El Laboratorio tenían pautado un concierto con el objetivo de honrar dominicanidad a través de fusiones musicales.

Echavarría nació el 14 agosto de 1953 en Santo Domingo, hijo de la doctora Isabel Acosta (quien aun vive), y del músico, compositor y humorista Pabín Echavarría, fallecido en 2004.

Retomando a Doña Carmen Heredia


A propósito de su reseña sobre El Prestamista y su nueva puesta en escena. 

POR CARMEN HEREDIA DE GUERRERO




El Teatro “Las Máscaras” está ubicado en una vieja calle de nuestra ciudad colonial. Tan sólo un paso separa la calle de la pequeñita sala que se empeña en llamarse teatro. La ausencia de  “lobby”, “foyer” o vestíbulo, anulan la  posibilidad de socializar o “figurear”, quizás por eso, lo que allí acontece tiene poca difusión y pocas veces es tomado en cuenta; definitivamente allí tan sólo se va a ver teatro.

Sr. Porse y La Fiscal
Llegamos atraídas por la obra en cartel, “El prestamista”, de Fernando Josseau. Muchos años atrás cuando esta obra se había convertido en un acontecimiento teatral, tuvimos oportunidad de verla en el teatro de Bellas Artes, actuada por el excelente actor chileno Raúl Montenegro, quien fuera merecedor del premio “Mejor Actor del Mundo” en el Festival de Teatro de París en 1962. Reencontrarnos con esta obra, ha sido una experiencia agradable y evocadora.


“El prestamista” es una pieza teatral moderna, de situaciones, cuyo argumento está basado en las declaraciones de tres personajes acusados del mismo crimen, los cuales  son cuestionados con gran habilidad policial, por un inspector. A través de sus declaraciones conocemos estos seres, sus miserias y tragedias, su particular moral y filosofía de vida, que pudieran justificar a su entender, el crimen cometido.
Peraza y La Fiscal

El autor maneja el lenguaje teatral, ha concebido magistralmente sus personajes y sus contrastes, y el entorno social en que se desenvuelven, de ahí, la trascendencia humana que asoma en cada uno de ellos: el tiguerón de barrio, de profunda sabiduría popular; el aristócrata con título nobiliario, cínico y homosexual, y el financista empresario, astuto y despiadado.

El texto de Josseau está desprovisto de artificios, la verdad surge clara, sin evasivas. El texto atrayente, alterna el dramatismo y la crítica con toques de humor e ingenio, mantiene al espectador atento, interesado, y logra además, producir emociones. Escrito hace más de cuarenta años, sus personajes y planteamientos mantienen vigencia.

La puesta en escena minimalista, utiliza tan sólo una silla como elemento simbólico que evoca al acusado. El actor y la voz que se convierte en personaje, crean el espacio para la representación. El monólogo compartido –permítaseme el calificativo- requiere de un actor experimentado. Exmín Carvajal, joven talentoso, decide asumir el reto. El primer personaje encarnado, un ‘tíguere’ de barrio, queda expuesto, la actuación verosímil, devuelve la imagen creada por la fábula, dejando traslucir el infortunio de este ser abandonado a su suerte.

La interpretación del segundo personaje, el “marqués homosexual”, deviene en una caricatura. El estereotipo de “la loca” resta profundidad al personaje, el más trascendental de la obra. Las elucubraciones, el cinismo y el humor ingenioso con que se reviste a este personaje, se pierde, se distrae la atención por el exceso de estereotipia en una manida actuación.

Exmín Carvajal logra transformarse en el  “financiero”, siendo esta su mejor interpretación. Con una dosis de dramatismo muy bien manejado, conocemos las interioridades de este personaje astuto, avaro, sin escrúpulos, capaz de cometer un crimen en la defensa de sus intereses. El actor maneja el movimiento escénico con propiedad y asume el gesto oportuno en cada ocasión.

“La voz”, el inspector fuera de escena, se convierte en el cuarto personaje. 


GERMANA-TEATRO

Germana Quintana nos muestra en esta puesta en escena, su interpretación del texto, extrapolando los personajes, pero manteniendo la esencia del mismo. Saca provecho de los atributos de los actores, minimiza sus debilidades e imprime el ritmo adecuado a la representación.

Las Máscaras, creado por Germana Quintana y Lidia Ariza, es un espacio que debe ser protegido. Es un patrimonio del artista dominicano, un lugar idóneo para la realización teatral pura y simple con medios mínimos, sin ornamentos, para el disfrute de aquellos que amamos el teatro. 

sábado, 22 de agosto de 2015

Weekend en Bahía y Raeldo López



Raeldo López logra en Weekend en Bahía su mejor actuación
Artes Nobles  agosto 22, 2015  José Rafael Sosa


“Raeldo se comió, comía, a Hony” fue el comentario recabado tras caer el telón imaginario de la representación del  desesperante y contradictor texto dramático del cubano Alberto Pedro Torriente,  “Weekend en Bahía”, en la Sala Ravelo.

Raeldo López sorprende al mostrar unas garras actorales que no había sacado nunca antes en su vida. Y mucho. Nunca se había desarrollado en una transición de tantas direcciones contrapuestas, exponiendo al máximo su capacidad de expresión, siendo dramático y cómico, de a ratos alternados.

Raeldo López no se come a nadie y mucho menos a su compañera de actuación, Hony Estrella, con la que conforma un proceso actoral de una unidad y química  tan comprometido y complejo, que dejan de ser actores individuales para entregar una experiencia escénica que debe remover consciencias sobre la incapacidad masculina de entender los procesos de las mujeres.


López tiene su mejor actuación en su carrera y que no se vanaglorie de ello, porque en realidad se le está llamando a una definición existencial, ofreciéndole un camino de esfuerzo sostenido, trabajo constante y el final, tan solo el breve aplauso de un público al que habrá transportado a muchas vidas.

El desnudo de la pareja, factor del que se ha querido sacar una ventaja mercadológica al filtrarla a los medios, por muy hermosa y atractiva que resulte la Hony, se extiende mas de lo escénicamente necesario y casi cae en un atractivo extra teatral.

La producción de Juancito Rodríguez volvió a escena con Raeldo López (Esteban) y Hony Estrella (Mayra), quienes entregan una actuación transformacional que en muchos momentos los convierte en un solo cuerpo al ritmo del parlamento, la corporalidad tintada de danza moderna y la vinculación de sus histrionismos como pocas veces hemos visto una pareja en desempeño integral de sus créditos actorales.


Raeldo (Esteban) logra una actuación que debe llamarlo urgentemente a escena y a dejar los trabajos de comunicación como “voz en off” de comerciales. Este artista se transforma a niveles sorprendentes, dando drama y comedia en dosis cuidadosamente estructuradas. Él y la Estrella se hacen dueños del escenario en una pieza dotada de una intensidad dramática tal que de no ser por los giros del humor negro, resultaría densa al extremo.


Hony nos ha sorprendido muchas veces, sobre todo en teatro, con un desempeño que da cuenta de que no está en este ambiente tan solo por la imagen y la perfección de su cuerpo. Es una actriz entrenada y responsable. Es buena y tiene fe en sí misma. La intención del autor cubano de revelar la incomunicación de lenguajes femenino y masculino, queda como lección por aprender. Las variaciones de estados de ánimo, subidas y bajadas emotivas, se desarrollan cual carrito desbocado en montaña rusa y a todo vapor.

La experiencia de “Weekend en Bahía” hay que agradecerla a un Juancito Rodríguez que comenzó como actor secundario en obras infantiles y que ha crecido profesionalmente hasta ser gestor de teatro cualificado.

Cada uno de sus montajes tienen acierto y criterio y justifican plenamente meses de ensayo, jornadas de búsqueda de patrocinio y la satisfacción y fascinación de un público que, al final, no tiene otra forma de reciprocar que no sea el aplauso generoso y decidido.


La directora, Indiana Brito, sabe ubicar con sentido los elementos a su cargo, los recursos humanos y técnicos a disposición, sacando de ellos el mejor partido.
Brito establece una marca de dirección teatral que deja una perspectiva de madurez, a pesar de la edad reflejada en su adolescente rostro.


La escenografía, basada en caja negra con apuntes dibujados en blanco, es un minimalismo efectivo de Fidel López.

La parte final de la presentación fue un homenaje a Xiomara Rodríguez y Basilio Nova, quienes fueron los protagonistas del montaje de Weekend en Bahía. hace 20 años en la misma Sala Ravelo.